Para que no se enteren de que me he marchado, decido salir de noche. Procuro ser cuidadoso para no despertar a mamá. Me olvido del cordón umbilical hasta que pega el tirón y caigo de culo. Vuelvo atrás y lo corto con los dientes, pero me quedo con la parte larga.
Tras enganchar el otro extremo, me descuelgo con el cordón aprovechando su elasticidad. Tiro de él para recuperarlo y me lo enrollo al hombro.
Lamento lo de mis hermanos, pero ellos empezaron la pelea.
Y yo… soy demasiado joven para ir a prisión.