21/07/2011

Emancipación Forzada



Para que no se enteren de que me he marchado, decido salir de noche. Procuro ser cuidadoso para no despertar a mamá. Me olvido del cordón umbilical hasta que pega el tirón y caigo de culo. Vuelvo atrás y lo corto con los dientes, pero me quedo con la parte larga. 
Ni se darán cuenta de lo que ha pasado. Pensaban en gemelos, no en trillizos.
Tras enganchar el otro extremo, me descuelgo con el cordón aprovechando su elasticidad. Tiro de él para recuperarlo y me lo enrollo al hombro.
Lamento lo de mis hermanos, pero ellos empezaron la pelea.
Y yo… soy demasiado joven para ir a prisión.



20/07/2011

Acertada Superstición


La mujer de la foto sonreía. Foto anterior a su accidente mortal, claro.

-Sí, esa soy yo –Confirmó ante el consejo del Más Allá.
-Entonces –se dirigió a ella la enorme criatura central– comprenderás lo delicado de tu situación. Capturaron tu alma.
-Pero sólo es una fotografía. ¡Una emulsión química! –Se defendió incrédula.

La bestia estalló en carcajadas.
-¡Tonterías! La cuestión es…–Se elevó una plataforma. Había un casco con un escarabajo dorado, una espada, y un pollo de goma. La criatura entrecerró sus siete ojos-… ¿Quieres recuperarla?

La chica se puso el yelmo, musitando ofuscada:
-Demonios…
-No –dijo sonriendo ampliamente la criatura– aún no.


19/07/2011

Cena para Dos

La cena se enfriaba en la mesa.
-¿No lo probarás? –Dijo él apesadumbrado
-Otra vez pasta. Sabes que tengo el estómago delicado.
-Siempre te quejas de que no salimos a cenar.
-Pero esperaba algo con más categoría –miró de soslayo a los camareros- No otra vez este sitio.
-Antes te encantaba –intentó calmarla– Y te agradecería que bajaras la voz.
-¿Por qué? –Miró irritada, nuevamente, a los italianos –No van a entendernos.

Los camareros observaban la escena desde la puerta.
-¿A qué vendrá este escándalo? –susurró el bajito.
-Es culpa tuya –les espetó el otro volviéndose al restaurante- por alimentar a todos los perros vagabundos del barrio.



18/07/2011

Dudas


A mí me empiezan a entrar dudas. El perro, el cerdo, y el conejo están listos. Asienten las tres caretas y salimos del coche, justo frente al banco. 
Anoche llamé al trabajo para decir que estaba enfermo. Una mentira necesaria para cometer un atraco en mi horario laboral. Entramos arma en mano y voy a la caja fuerte. Nunca he hecho algo así. No quiero parecer poco profesional, pero no puedo evitar sentirme culpable. 

Sale de su despacho el director del banco y me entran dudas.
No sé si controlarme para no estropear el golpe de mi vida o aprovechar y pegarle un tiro a mi jefe.


17/07/2011

Dharma

Mientras recojo mi destino del frío suelo de la cocina, suspiro para mí misma. Malditas tradiciones. Despliego la foto nuevamente, para contemplarla menos furiosa. Mira qué granos. El pelo parece, con todo respeto, lamido por una vaca. Y esas gafas, agrandándole los ojos hasta tres veces más. Por Vishnú que este muchacho es más feo de lo que lo era yo cuando llevaba el aparato y tenía esas orejotas.

Llaman a la puerta y sé que es él. Abro y no hay ni rastro del chico de la foto.

-¿Y tus… gafas?– titubeo.
-Lentillas –me recoge suavemente el pelo tras mi oreja y me pregunta sonriendo- ¿Y tú aparato?


16/07/2011

Todo héroe necesita a su Némesis




El hombre luce una inquietante sonrisa. Entonces me giro y lo entiendo. 

La bestia primigenia se alza a mis espaldas, enfurecida. Activo mi armadura de luz, y trepo a zancadas por los pliegues de su cuerpo. Desenvaino en el camino la Espada de Melodías, y con cada nota secciono uno de sus tentáculos. Un último golpe y cae finalmente a las profundidades de las que surgió.

Me acerco al científico loco, ahora sólo otro patético hombrecillo cuyo plan ha fracasado.
Por un momento un escalofrío invade mi cuerpo, acompañado de un pensamiento: Si esta gente no reflejara tan exageradamente sus emociones, habría muerto hace mucho tiempo.


15/07/2011

Instinto Primario





"Esta vez no erraré el tiro". Ese pensamiento acompañó la trayectoria de la flecha. La punta de ésta atravesó limpiamente la espalda del chico, alcanzando de lleno su corazón. Estalló en fuegos artificiales.
La joven, ni alta ni baja, era de la estatura justa para encajar con el muchacho, quien ya se le acercaba.
Cupido se lamentó, y partió furioso una de sus flechas en la rodilla.

-¿¡De qué está hecha esta gente!?

Buscó otra presa. Prefería los adolescentes porque le parecían más débiles y solían desplazarse en manada, lo cual ayudaba a no errar el tiro.
-Sólo quiero comer algo -gimió tensando el arco.